hace un par de días. llego a casa. tarde, como pasa últimamente. la casa respira y alguien le ha pasado la escoba. mi madre estuvo por casa. veo todo recogido. las camisas que dejé para planchar esa noche ya lo estaban. papel de periódico en el suelo. un vaso de agua que preside la cocina.
suelto la maleta del trabajo. me quito zapatos y algo de vida. pijama y cansancio. es un piso húmedo y la ropa aún necesita algo de descanso. miro hacia mi ordenador y sobre la pantalla, un calzoncillo que necesita sacudirse la humedad de encima. mi madre lo colocó allí.
sonrío, porque me abre la mirada a esos otros órdenes de prioridades, ese entender el espacio y las cosas de otra manera. uno de mis “objetos sagrados” como tendedero. pues sí.
mariano

6 comentarios:
genial, mariwano!
besos,
ò.
Toda una lección, impresionante.
Abrazos.
¡Para que luego digan de las madres! (je,je)
que auténtico, nen!
besos
pepe
menuda joyita, mariano, genial!
:)
Genial, mariano. No puedo decir otra cosa.
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