una vez que don ratzi ha atravesado el noroeste de vuelta hacia su gruta palatina cual rijoso patrón de gestos intrigantes -saqueando a su paso conciencias y caudales- quizá sea conveniente recordar una antigua instantánea. así eran, así son y serán los dogos de su perversa curia intemporal. amén
pepe


No hay comentarios:
Publicar un comentario