el lunes, laia nos leyó un cuento de dublineses, de james joyce. un cuento de un hombre malvado.
tengo en casa una edición de ese libro que me regaló un amigo que ya no está. lo recuerdo ahora.
en el 78 me compré en el cinc d´oros retrato del artista adolescente, del mismo autor. lo empecé y no lo acabé. quizá lo haga este verano.
la discontinuidad que hay en todo lo que hacemos.
hace un día de mierda. me importa poco porque esta tarde haremos sopa. me gustaría leer a eielson.
pepe


2 comentarios:
qué bien, pepe.
en los días de lluvia siento una dualidad. me gustan porque amo la lluvia pero me fastidian porque te fastidian la osamenta...
eso sí, esta tarde nuestra sopita no hay quien nos la quite...
besos,
ò.
exquisito sacacorchos:
caradura y emoción
son las gotas que rezuman
de nuestra imaginación,
curiosas y dadivosas
enfebrecidas y ausentes
se obcecan cual mariposas
en recurrir a las fuentes
del saber y en boca airosa
conservan sus libaciones,
en forma de cogniciones
parecidas a esa cosa
tan abusurda del fogueo
parecido al regodeo
que ocurre cuando pedrosa
aprieta y se tira un peo
vuestro,
don alfán de la tarasca
(adjunto a grosería y escatologismo)
Publicar un comentario