
Quizás a Henning Mankell (Estocolmo, 1948) se le ha encasillado. Siendo clásico en su concepción de la novela policíaca, es un maestro de la intriga y de la acción, pero ante todo un narrador inteligente, comprometido, metódico, riguroso. Es además un tipo obsesionado en retratar nuestro mundo y sus contradicciones.
Pero Mankell es, ante todo, Wallander. Un inspector atropellado por la posmodernidad, con la sensación permanente de fracaso por su matrimonio roto y la complicada relación con su hija, lastrado por el sobrepeso y su afición al alcohol que, sin embargo (o precisamente por eso),se ha convertido caso a caso en uno de los más interesante sabuesos de la novela negra europea.
Con todo, el mayor mérito de Mankell es la capacidad que tiene su escritura para indagar en otras realidades más profundas que el propio caso a resolver, algo que denota su conocida frase: "¿Quién mató a quién? A mí lo que me interesa es indagar qué ha pasado y por qué".
http://ecodiario.eleconomista.es/cultura/noticias
pepe

1 comentario:
anoche empecé una de las primeras de mankell, asesinos sin rostro.
pepe
Publicar un comentario