Subía corriendo las escaleras. Hasta que un día corrió demasiado rápido o demasiado despacio y, en lugar de subir, bajó contra su voluntad. Y ya no fue más ágil ni publicista ni ninguna otra cosa.
Sí, una santa hostia. El único tipo de hostia que me metería en la boca, por otra parte. Para eso tendría que caerme con la boca abierta. Por ahora no.
4 comentarios:
Subía corriendo las escaleras. Hasta que un día corrió demasiado rápido o demasiado despacio y, en lugar de subir, bajó contra su voluntad. Y ya no fue más ágil ni publicista ni ninguna otra cosa.
ahahá (porque ajajá parece una risa)...
o sea, que se dió la santa hostia. me di, entonces. por eso.
me gusta.
besos,
òscar.
Sí, una santa hostia. El único tipo de hostia que me metería en la boca, por otra parte. Para eso tendría que caerme con la boca abierta. Por ahora no.
Besos, muchos.
eres elegante, mariel, caes de morros, así cualquiera cae bien...
más besos,
ò.
Publicar un comentario