



digo 1:44 porque me entró tos y me levanté. así que podemos decir que estoy madrugando. ayer fuimos a la hípica, que no es un club ni nada, es un lugar donde hay caballos y eduardo (papá de fabi) tiene dos yeguas. luego fuimos a comer a casa de edu y vivi y después fabi y yo, de tarde, a la playa. pero llegando me entró un ataque de pánico y fin de la historia.
òscar

10 comentarios:
cuídate, sé lo que son los benditos ataques de pánico. las yeguas ya son otra cosa. qué elegantes son los caballos, a que sí.
gracias, laia!.
son unos animales magníficos, sí. el pánico no, claro. mecachis que sepas de ellos...
besos,
òscar.
¿Hacer yoga para que el pánico retroceda? A mí a veces me funciona. Soltar los pensamientos. Pensar en un color. Violeta. Espantar el pánico como la yegua espanta las moscas con la cola.
No dejes que te coma todo el pasto, en otro orden de cosas.
En aquel orden de cosas, pensar en el cuenco de la mujer-hacedora-de-cuencos. Tocarlo.
Beso y abrazo.
ahora mismo, desde el instante donde escribo, estoy en una de esas planícies extensas de pánico. no he podido llevar a fabi al trabajo, ni siquiera acercarla a la estación del tren.
recién he hecho el ritual del agua, en la terraza. invento cosas. me lavo la cara, meto en la boca un buche de agua y salgo a la terraza y vierto un poco de líquido en cada una de ellas, después, respiro acompasadamente mientras estiro los brazos, varias veces, hasta que me arrolla la locomotora y su vagón de 30 años...
escribir alivia, cuando a uno se le aguanta el boli o concibe teclas.
tanto el yoga, como lo del cuenco, excelentes ideas. de alguna manera, estoy en ese cuenquito, ahora que fabi me llamó que ya tomó el tren, otro tren, y que tranquilo...
esta mañana, por ponerle un valor, vino la cosa 8,5 sobre 10. vino fuertecita la mala. me noqueó. ayer de tarde también.
se va poniendo la mañana. poco a poco regresa el bienestar, bienvenido, bienvenida seas. van a ser las diez de la mañana aquí. que sean.
òscar.
en este textito no tengo ni puta de lo que he escrito. luego lo repaso y me río.
pensé en grabar las crisis con la cámara del móvil, cosa que he hecho alguna vez y hacerlo público en un blog ad hoc e iniciar una especie de terapia blogera...
terapia es una palabra fea pero la cambiamos por otra, por ejemplo, tarapia, o tarará, sin más.
besos,
òscar.
* aquí no hay pena. quien venga con eso se lleva un sopapo.
Búfalo:
tenemos que darle más vueltas al asunto del pánico, a ver si te puedo echar un cable, o un pulpo, o un tarará.
Me fastidia que te pasen estas cosas.
Abrazos
A ver, a ver... ahí va una cita de Noel Carroll, que todo tiene su sentido en esta vida:
"Si me inoculo terror me vacuno de mayores terrores".
Para desmitificar eso del pánico, o los indicios pánicos, no hay como tomárselo como una vacuna contra pánicos mayores, algo así como irse preparando para lo que te encuentres al torcer por esa esquina...
Bessoss millllll.......
gracias, elo!!!
besazos,
òscar.
recuerdos a carroll.
;-)
se los daré de tus partes...
y FELIZ NO CUMPLEAÑOS... A TI, solsona!
Tú piensa en Alicia en el País de las Maravillas, y en que cuando uno se deja caer por el pozo sin fondo... lo peor que puede ocurrir es llegar a un mundo absolutamente surrealista. Y de eso el que más supo siempre fue Kafka y luego todos los demás. Besazos kafkianos pues y un koko para tu kokorota...
PD: Ahora que puse eso del koko, me acordé de un documental que hablaba de que todos los años mueren cinco o seis personas en las islas del Pacífico, por caída de un coco de cocotero sobre sus cabezotas. Cada coco pesa un kilo o así, pero están tan altos que cuando caen del árbol su peso es casi de una tonelada sobre el coco humano, y claro, kaput. Así que el koko que te lanzo pongamos que es más bien de goma y con sabor de arcoiris y tacto de lluvia menuda ¿eh?
MUAKSSS
querida elo, muchas felicidades a ti tb por tu no cumpleaños. y qué bueno el coco de goma y sabrosísimo.
lo de carrol lo contemplo, fiuuu, por el tobogán y a tomar por culo molestias de acá.
te quiere,
òscar.
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