se acerca el tiempo de vacaciones. miguel y yo nos acostamos tarde, él chatea, yo leo. casi se escucha el relente desde el balcón abierto de la noche, voces, una chicharra, rumor de pasos en chanclas que se arrastran despacio. me levanto tarde y la calle está tranquila. se oyen las golandrias como cada mañana pero un poco más nítidas. y la puerta de la tienda de la esquina, algún coche que pasa, ruido de obras pequeñas y molestas cual moscas cojoneras. levantan misteriosamente como cada verano la acera de la puerta del la escuela. quizá buscan algún tesoro y este verano será el decisivo. estaré atento. es algo incomprensible. o alguien se beneficia. llegan voces de críos pero no en el patio del colegio, sino de un grupo con gorras y mochilas camino de la piscina. preparo el desayuno para los dos. miguel duerme. se escucha desde aquí el toque de campana de la iglesia y algún móvil desde una ventana abierta. la higuera de enfrente está estirándose mucho este verano. el domingo nos vamos.
oooo
pepe
pepe

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