Feliz de mí que amando soy amado,
y ni cambiar ni ser cambiado puedo.
WILLIAM SHAKESPEARE
"O sea que eres feliz. Bueno, es lo que se dice de ti. Hablando de tu inacción, de tu esterilidad, me dicen es feliz. He traído al mundo a un tipo feliz.
Yo, que me esfuerzo por sentir una leve satisfacción en medio de este agradable parterre, he engendrado a un hombre feliz. Yo que fui acusado, comenzando por tu madre, de tiranía, especialmente contigo, acusado de severidad excesiva, de injusticia cada dos por tres, contemplo ahora el buen, el excelente resultado de mi gestión eductiva. La verdad es que no preveía la eclosión de un contemplativo pero qué quiere un padre, la dicha de los suyos, no?
Feliz, me dice tu hermana. Tiene treinta y ocho años. Recorre el mundo con los cuatro cuartos que le proporciona el alquiler del apartamento que yo le compré.
Recorre el mundo. Digámoslo así...
Me pregunto: "Qué hace? Por la mañana sale del bungalow. Contempla el mar. Precioso. Sí, precioso, de acuerdo. Contempla el mar. De acuerdo. Son las siete y doce. Vuelve al bungalow, come una papaya. Sale de nuevo. Sigue estando precioso. Son las ocho y trece...¿Y después?"
¿Qué ocurre después? Ahora tienes que explicarme la palabra feliz."
UNA DESOLACIÓN, Yasmina Reza.
CONTRA LA CONCEPCIÓN DEL MUNDO
Pronunciamos un día "La felicidad no es posible".
Después fuimos acumulando pruebas de ello y,
congruentes,
nos ofrecimos a la voracidad de una vida enfriándose,
cortésmente desesperada. Y así fueron pasando los años.
Pero una noche, como quien advirtiese de repente
que viene huyendo de un perseguidor también ya
extenuado,
nos vemos a nosotros mismos como asalariados del
desastre
y como guardaespaldas de nuestras convicciones más
sórdidas. Entonces
la pústula del universo deja de ser una coartada.
Recordamos el día en que dijimos: "La felicidad no es
posible"
y comprendemos: aquel día ya no éramos felices
y, ofuscados, quisimos transformar un asunto privado
en una concepción del mundo.
¿Y ahora? Ya ha anochecido. Pasaron los años;
y la claudicación, como un golpe de Estado, usurpó el
poder
y suplantó a nuestro destino. ¿Y ahora? Habremos de
aceptar
cuanto nos depara nuestra ya antigua cobardía, haremos
bien
en ir envenenándonos con las emanaciones del error.
Pero también haremos bien tratando de no infectar a los
demás
con algo que sucedió hace mucho tiempo y que sucedió
mal.
Cerrar la boca. No envilecer el candor de los inocentes.
Cerrar la boca, mirar a los que viven. Sólo quede en
nosotros
la virtud del silencio y el homenaje de la envidia.
FÉLIX GRANDE
...Feliz lunes.
Un beso,
Anay

2 comentarios:
así es sencillo tener lunes felices...
muás!!!
ò.
vaya poemazo, grande...
pepe
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