
entro últimamente en constante observación de la memoria. mi memoria. como raíz de algo.
la música me sirve para provocar que ese desorden oculto tenga forma. reconozco cierta sensación de vértigo. ante nada mis recuerdos ni se abren ni se componen.
las charlas. como las del viernes con ventura, pepe y òscar. "cuando yo era pequeño...", dicen. ¿cómo era yo? ¿cómo crecí? en las fotografías me cuesta reconocerme: viejas imágenes sin ningún estímulo. algún recorte sin importancia reaparace.
mi memoria es exquisitamente frágil.
un dolor sin recreo.
un todo feroz ante una luz tíbia de ahora.
mariano
la música me sirve para provocar que ese desorden oculto tenga forma. reconozco cierta sensación de vértigo. ante nada mis recuerdos ni se abren ni se componen.
las charlas. como las del viernes con ventura, pepe y òscar. "cuando yo era pequeño...", dicen. ¿cómo era yo? ¿cómo crecí? en las fotografías me cuesta reconocerme: viejas imágenes sin ningún estímulo. algún recorte sin importancia reaparace.
mi memoria es exquisitamente frágil.
un dolor sin recreo.
un todo feroz ante una luz tíbia de ahora.
mariano

4 comentarios:
y cuanto más te alejas, más claro vedes.
besos, compadre.
pepe
pues sí.
muases, chicos!
ò.
Es una pena que El hombre tranquilo se prodigue tan poco. Cuando escribe, cruje. Cruje por fuera y por dentro: ¡será conguito el tío!
Muy bueno.
La memoria es selectiva: nos escoge, la escogemos. Hay memorias cobardes y memorias valientes, memorias con vértigo, memorias atrapadas. Y existe la memoria del porvenir, la que construimos desde la consciencia actual.
Publicar un comentario