
sanjosé. ese viejo patrón de los obreros. por la mañana me llaman encarna y chema para felicitarme. hace viento y es día laborable. miki tiene el día libre por la huelga en el instituto. desayunamos juntos. en la radio, con laura, leo el primer capítulo del libro de perec. como ha dicho òscar, comemos juntos en ona, miki también. ahora acaba de irse a estudiar. a veces, en este día de fiesta en valencia, el viento de marzo o la luz o qué se yo, me hace retener imágenes, como quien retiene líquidos: la banda de música -ya bastante borracha- que venía de la ofrenda y pasaba por la calle de la mercé en la malvarrosa un día luminoso de playa -con modesto y con lola-. y la canción que tarareaban con la lengua de trapo: !ay sabater / quina desgrasia / que ja no pots treballar / i no pots clavar la tacha!. la cordá de monteolivete en la que nos metimos sin saber y josan dando saltos con tejano y chaqueta, prácticamente a pelo, saltando por debajo del carrete de traca que explotaba al caer en el suelo, entre medias del fuego. el agua de valencia. calles del centro viejo, iluminadas por los bares y el olor a pólvora y a humo, los adoquines del suelo pringosos y la gente llenando las aceras, bebiendo y gitándose. el concurso de paellas de caracoles a las 2 de la mañana en el tramo de más arriba de mi calle. la música por todas las esquinas. el lateral del río lleno de gente a última hora de la tarde. ver quemar de cerca la falla de la calle joaquín costa y ver caer todo el calor con las pavesas removiendo el aire y salir corriendo en dirección a casa, subirnos al terrado y la ciudad iluminada desde arriba, ardiendo. y que ahora todo eso sea humo. además, ya no querer volver.
pepep
pepe

2 comentarios:
tus crónicas, lo sabes, son maravillosas y entrañables, querido pepe...
òscar.
gracias negrito, es el viento de marzo...
pepe
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