
A medias, sin hacer, la noche pende del hilo del silencio. Deja estancado el día las derrotas, conquistas desoladas para orillar el frío. Si es que supone el grito una victoria, abre las manos, cielo, a este lugar cansado donde muere el destino, extiende el horizonte, porque no hay transparencia ni paisaje. Si el hambre es galardón hacia los márgenes, apetito rendido y suficiente donde se cierra el verbo y cae el huso, vuelve a tu madriguera, deja la oscuridad a la deriva, vuelve para buscar la hora de nadie, pregúntate a quién obliga el celo, quién cerca tu desgana, quién cubre tu apatía, quién sueña con tu sueño.
Como el que come arcilla, pan y barro.
Como el que come arcilla, pan y barro.
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Ana Gorría, De Araña (El Gaviero ediciones, 2005)
ooooooooo
pepe

2 comentarios:
Grande Ana, grandes vosotros, os escucharé con inquietud infantil¡¡¡
muchas gracias amigo, por tus ganas!
abrazos
pepe y sopería.
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