
"La vileza, la bestialidad, la sed de sangre, la codicia, la indolencia no han cambiado en ninguna civilización, ni siquiera hoy en día. Quedan dos paréntesis, dos momentos en los que se puede ser algo más, algo diferente de lo que se es: los instantes de compasión y de placer, dos umbrales ante los que la bestia sanguinaria se detiene brevemente. La compasión no es amor, pues este último sentimiento puede esconder un egoísmo solapado: la compasión no exige correspondencia, no juzga. Es sencillamente piadosa, incondicional, momentánea, aunque quien la recibe no la "merezca". Y el placer. El placer físico, esa llama que consume todo egoísmo. Y el otro, el placer máximo del arte, del espíritu, de la música. El resto es mera zoología".
pepe
pepe

2 comentarios:
Extraordinario fragmento de un novelista, y diarista, imprescindible.
Bravo por Marai...
para mí otro hallazgo más, querido stalker...y sobre todo, un doloroso resumen de cómo encarar la muerte ajena y la propia...
abrazos,
pepe
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