
lost in marienbad, además, es una buena pinacoteca. recordé a eugène leroy. recordé más atrás. a veces, recordar los años setenta es más viejo que retroceder varios siglos. por eso. me acuerdo de una pintura. soy pintor por una liebre. ya tengo titular.
soy pintor por una liebre.
era 1973 en la escuela de la calle tapiolas y subimos la montaña atravesando las barracas que tanto me gustaban, seríamos cuarenta niños y niñas. no había ningún tipo de precaución, habían perros, eso ayudó nuestro crecimiento intelectual, no me cabe duda. el caso es que entramos en el museo, el actual mnac. fue allí. vi aquella pequeña pintura de una liebre. alguien pintó esa liebre. me quedé ahí, clavado, observando al animal de la pintura. observando al animal de la pintura podría ser un destacado.
observando al animal de la pintura.
pasó mucho tiempo, el suficiente como para que la liebre me viera a mí. el grupo de niños se fue y varias horas después bajé la montaña y me fui para casa sin pasar por la escuela. la liebre me había dado hambre.
y como no tengo ganas de seguir escribiendo, lo dejo aquí.
pasó mucho tiempo, el suficiente como para que la liebre me viera a mí. el grupo de niños se fue y varias horas después bajé la montaña y me fui para casa sin pasar por la escuela. la liebre me había dado hambre.
y como no tengo ganas de seguir escribiendo, lo dejo aquí.
òscar

1 comentario:
la liebre no la pintó eugène leroy.
ò.
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