a mí me pasaba
que al llegar
del pueblo a la ciudad
sobre todo en invierno
no quería lavarme
quería quedarme allí
con los gatos
y los otros animales
con los árboles
lo ancho y la lupa
no
no quería meterme
debajo de la ducha
abría la canilla
y me sentaba en el suelo
a olerme los pies
de vez en cuando
metía la mano para que
el agua sonara a cuerpo
mojándose por fuera
yo que me sentía
tan empapado adentro
no era necesaria
aquella ducha semanal
así se hizo mi cuerpo.
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hoy me sigue pasando pero me ducho, ahora mismo me afeitaré y me ducharé, porque hago el camino inverso, me quito la tela de ciudad, a ver si me llego al campo. aunque es cosa resuelta, de médula. ¿a ti no te pasó cuando conociste a alguien y tu mano la rozó que no querías lavarte?. a mí con fabi.
òscar (al agua, patos).
òscar (al agua, patos).

3 comentarios:
siempre he pensado, en secreto, que Òscar dormía con los pies en la maceta, enterrados. Por eso se despierta tan temprano, con el frío de la aurora (me decía yo a mi mismo...) Ahora este poema lo confirma... me conmueve tu fidelidad a la tierra,amigo, así con minúsculas, a la tierra y a su sombra, a sus frutos, a su olor... es lo que tiene ser un LOCO amoenus...abrazo terrestre desde mi urbanismo
gracias, amigo ventu, sé que me comprendes y me riegas...
te queremos,
òscar.
ventu lo ha dicho todo mejor que nadie
solo me falta anadir una cucharadilla:
uau! (con los ojos saltones)
Auri
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