
estos días, cuando recorro los 16 kilómetros para ir a buscar a fabi al trabajo, no hay camiones en la carretera. es una sensación extraña y cómoda. yo, ahí, a mis 80 km/h, como un señorito, comprobando que hay mucho más espacio. pero los camiones son los versos gordos, al cabo, los garantes de las alacenas de los poetas. a fin de cuentas, estos días, no deberían ser otra cosa sino un espacio de reflexión para combatir el hambre en el mundo. qué otra cosa. otro debate no me interesa.
òscar

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