a veces, cuando hago caca, con el preliminar de la orina previamente depositado en la poza del váter, como buen cagón, resulta que la materia salpica la superficie y me llega a la cara del culo un salpicón, algo así como un ay, o un susto, y yo aprovecho para hacerme la crítica. esta especie de vuelta de las cosas me sirve, claro, no soy un hombre acostumbrado a despreciar mi propia contrariedad.
òscar

6 comentarios:
Inesperada y lúcida "escatología metafísica"... amén a eso, compadre.
dicho y hecho, a veces lo clavo, como esos chavales en el trampolín, que les sacan cartelitos 10 10 10 10 9.8...
muás,
òscar.
el peligro está en chocar, una vez hecho el salto, con el trampolín. ay! qué (d)olor...
una peste, pero luego le das al print en el papel de celulosa (una risa el nombre) y sales por patas...
ò.
Juassss!
ea!
ò.
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