
cada mañana hace falta un enorme esfuerzo concertado de personas vivas para que el autobús esté en la parada en el momento justo, el hospital abierto las 24 horas, el café con leche caliente en el bar de consultas externas, la tarjeta de transporte urbano magnetizada para poder validarla. en cambio, sólo un minúsculo impulso eléctrico es capaz de desencadenar la desgracia absoluta.
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pepe

5 comentarios:
maravillosa entrada, pepe!
òscar.
fuí al hospi esta mañana, ya sabes, eso me pone...(en claro?)
kisses
peiper man
my hero!
ò.
Es rotundamente cierto: cuántas personas abnegadas sostienen el andamiaje de nuestros días.
Un muy fuerte abrazo.
Fran
ay katufu...
pepe
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