
maillard mueve palabras de manera magistral. maillard conmueve palabras, las organiza añadiendo un detonador silencioso que te abre algo –¿dentro?– en el instante que las lees-comprendes. maillard pone en su sitio palabras, arrastrándolas como movemos un mueble por el piso, te raya el suelo para provocar finalmente una mayor comodidad basada en desnudar de piezas superfluas nuestra habitación interior-de-lector/a. leer a maillard te cambia. leer a maillard puede cambiarte si eres capaz de detonar-te como persona que lee y comprende. que tus pedacitos al caer se recompongan de otra forma, propone un nuevo orden que en última instancia deberá ser el/la lector/a quien determine su uso. hilos-de-maillard –voy por la página 43–, no voy a olvidarlo. ya soy otro. gracias. no necesariamente duele.
òscar

2 comentarios:
Ya me gustaría saber qué anotas al leer a Maillard. Yo me quedo en silencio, atontao, esperando a que me venga algo de inspiración para absorber semejante avalancha de sentimientos u pensamientos.
lo mesmo, antonio, con e de ensaimanado, tonto perdío, que en mi caso me sienta muy bien y me pone.
muás!
òscar.
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