
en los dilatados veranos de la infancia el tiempo no corría porque no contaba. éramos espacio. así, los acontecimientos puntuales previstos en las agendas estivales, no era necesario esperarlos porque llegaban entre toda la avalancha de vivencias de todos los días, horas, segundos, instantes.
hoy, poco a poco, recupero esa infinita sensación de bienestar, de bienser.
òscar
hoy, poco a poco, recupero esa infinita sensación de bienestar, de bienser.
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