
si, ya sabéis: una preciosa pieza octogonal recubierta de ladrillo, con toldos exteriores que circundan ese pasillo donde los vendedores, antiguos mercaderes de telas, utensilios de cocina, zapatos, hules para mesas camillas, pijamas, zapatillas y tantas otras cosas, siguen con su vida alrededor de una mesa de campo, tomándose el café, llamándose los unos a los otros, discutiendo sin reñir, agazapados tras las prendas, algunos casi dormidos como estatuas...pero siempre con el ojo abierto esperando que al comprador le tiente esa disposición de los objetos que le envuelven a uno de gamuza, de piel, de algodón o de rafia...un sitio inconfundible, único.
pepe
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