
no recuerdo los nombres pero sí la historia.
este verano murió una señora de edad provecta. su marido, un anciano adorable, había convivido con ella más de cincuenta años. está triste. el señor tiene la particularidad de ser casi absolutamente sordo. su hija, afectada también por la muerte de su mamá, reunió en monedas todo el dinero del que disponía y ha querido comprar un audífono al viejo, que ha recobrado el sonido de lo vivo, iluminándole la cara; además, la misma hija le ha regalado un perrito porque el hombre es un amante de los canes. así que el recuerdo a la esposa se ha hecho más llevadero, más nítido y acompañado.
ayer me enteré que el perro, jugando, ha mordido el audífono del anciano hasta destrozar los tres mil euros que costó. el hombre ha vuelto a cerrar uno de sus sentidos, la hija llora desconsolada pero el anciano sigue mirando a su perro con ternura... y parece comprender.
ahora viene cuando me gustaría que gaes hiciera algo.
òscar
este verano murió una señora de edad provecta. su marido, un anciano adorable, había convivido con ella más de cincuenta años. está triste. el señor tiene la particularidad de ser casi absolutamente sordo. su hija, afectada también por la muerte de su mamá, reunió en monedas todo el dinero del que disponía y ha querido comprar un audífono al viejo, que ha recobrado el sonido de lo vivo, iluminándole la cara; además, la misma hija le ha regalado un perrito porque el hombre es un amante de los canes. así que el recuerdo a la esposa se ha hecho más llevadero, más nítido y acompañado.
ayer me enteré que el perro, jugando, ha mordido el audífono del anciano hasta destrozar los tres mil euros que costó. el hombre ha vuelto a cerrar uno de sus sentidos, la hija llora desconsolada pero el anciano sigue mirando a su perro con ternura... y parece comprender.
ahora viene cuando me gustaría que gaes hiciera algo.
òscar

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