
"Yo, el libertino curioso de pecados raros que ha tratado de ver en la vida real, con voluptuoso diletantismo, las más extrañas prácticas inventadas por la depravación humana...". Este fragmento vale por toda una declaración de principios de José Asunción Silva (1865-1896), cuya vida, trágica y romántica, terminó 31 años después, de un balazo en el corazón. Todo en él fue naufragio: la empresa comercial que heredó, la muerte de su hermana Elvira, quizá su amor oculto. Algunos de sus poemas fundan el malditismo hispanoamericano, en los antípodas de Rubén Darío. Sus pecios demuestran su genio como poeta maldito, de delicada sensibilidad, metáforas audaces, un lírico lleno de spleen, desajustado con las convenciones sociales de su tiempo. Tuvo una influencia notable en la obra de César Vallejo y Oliverio Girondo, los otros grandes.
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Cristina Peri Rossi , sobre Jose Asunción Silva, poeta.(de Un viaje por cuatro siglos de creación literaria, Carolina Alzate País, 24/11/2007)
pepe
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