
cómo te gusta el cuento de la lechera
ahora que te pusiste más adulto y más viejo
cómo te gusta pensar en piernas y vasijas
ahora que el viento te limpió la cabeza
y llenó de briznas tu cráneo
chico ya te vino el abuelo con la factura
del tiempo y la mosca
que ya ronda la 80 th avenue
o como leche se diga
[ un caso más –¡qué asco!–
de cómo patalea el miedo ].
òscar

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