otoño está cayendo por su peso
araña la retina y debe arder
los cuadernos están abajo mohosos
apilados en el sótano pensativo
¿sabré descifrarlos otro día?
quizá estoy oyendo sólo crujidos
de papel roces de tinta vieja
indiferencia seca pero también
me acuerdo de pasos en la lluvia
charcos espejos de agua derretida
entre una sombra de casualidad
de la que no puedo rescatar siquiera
una dañada ensoñación
noche en que nos enterramos
en una cama honda
oscura en tierra roja
respirando sudor como animales
luna rabiosa madrugada
y árboles plateados y toda la postal del cielo
encima de nosotros
restregando las bocas mordidas en la piedra
la sangre temblorosa
con el mar ahí abajo retirándose
ahora está precintado el pensamiento
y mi carne se arrastra por el piso
para ser revendida en el mercado
otoño está cayendo por su peso
araña la retina
debe arder
pepe
2 comentarios:
ostras, pingüino... enseñas poca pechuga poética, pero cuando la enseñas, estás jamón, malandrín.
mariano
impresionante, queridos.
òscar.
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