
Con ansia extrema de mirar qué tiene
vuestro pecho econdido allá en su centro
y ver si a lo de fuera lo de dentro
en apariencia y ser igual conviene,
en él puse la vista, más detiene
de vuestra fermosura el duro encuentro
mis ojos, y no pasan tan adentro
que miren lo qu´el alma en sí contiene.
Y así se quedan tristes en la puerta
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